Navidad en la UAM: cuando el campus afloja… y la cafetería se convierte en refugio
La Navidad en la Universidad Autónoma de Madrid no llega con luces ni villancicos, pero todo el mundo sabe cuándo empieza. Basta con entrar en una cafetería de la UAM y observar: menos prisas, más abrigos sobre las sillas y esa mirada colectiva de “aguantamos unos días más y sobrevivimos al cuatrimestre”.
Durante el resto del curso, comer en la universidad es una operación casi militar. Se entra, se decide rápido, se come mirando el reloj y se sale con el café en la mano. En diciembre, algo cambia. El campus baja una marcha y las cafeterías universitarias se transforman en un pequeño refugio contra el frío, el cansancio y los trabajos de última hora.
Menús universitarios con espíritu navideño (aunque no lo parezca)
No, no hay menú de Navidad como en casa. No esperes marisco ni sobremesa eterna. Pero los menús de las cafeterías de la UAM en diciembre tienen algo especial: son más reconfortantes. Platos calientes, elecciones más contundentes y decisiones que ya no se toman pensando en la dieta, sino en la supervivencia académica.
En esta época, el estudiante medio no elige ensalada por convicción, sino porque “ya habrá turrón en casa”. Y aun así, suele caer algo caliente. Porque diciembre es el mes del “me lo merezco”. Y la cafetería universitaria lo sabe, aunque no lo diga.
El café de diciembre sabe distinto
Si hay algo que define la Navidad en el campus es el café. Pero no el café rápido entre clases, sino el café de “cinco minutos más” que siempre acaban siendo veinte. Es el café para comentar cómo ha ido el cuatrimestre, para quejarse de un examen o para hacer planes que probablemente no se cumplirán.
En esas mesas se mezclan estudiantes de grado, máster y profesores con más tiempo del habitual. Conversaciones que solo ocurren en diciembre, cuando la universidad parece menos universidad y más lugar compartido.
El último menú antes de vacaciones: un momento histórico
Hay algo casi ceremonial en el último menú antes de Navidad. No importa demasiado qué haya de primero o de segundo. Importa la sensación. Es el “último empujón”, el “ya está”, el “en enero lo vemos”.
Algunos comen rápido porque aún queda biblioteca. Otros alargan la comida más de la cuenta, como si estirar el menú retrasara la vuelta a casa y el inicio oficial de las vacaciones. Todos, sin excepción, piensan lo mismo: “he llegado hasta aquí”.
ComeCampus también entra en modo Navidad
En este contexto, ComeCampus sigue haciendo lo de siempre: ayudarte a decidir qué comer en la UAM sin perder tiempo. Pero en Navidad, su uso cambia. Se consulta con menos urgencia y más calma. Se mira el menú con abrigo puesto y mentalidad de cierre de año.
Porque incluso cuando el campus baja el ritmo, saber qué hay hoy en la cafetería sigue siendo parte de la rutina universitaria. También en Navidad.